Como churros…
Siguiendo con el hilo que empezamos Aquí y muy acertadamente han continuado la Gente IT Aquí, voy a ver si remato la faena clavando otro clavo y esperando que este aunque escueza, no duela…
Hace cosa de un año presenté presupuesto de un desarrollo Web a un concesionario muy importante de coches.
Me hicieron llegar un documento con la hoja de estilos de la marca referente a fuentes, colores, logotipos, etc. más un test de validación previo a la publicación definitiva.
Constaba dicho presupuesto de Web corporativa estática en Flash más BackOffice y FrontOffice de servicios.
El precio no os lo digo para que no os de un ataque de risa, pero la cosa era conseguir un cliente con cierto nombre para publicitarnos.
Pasamos la primera criba sin demasiados problemas y me dan día y hora para ver al gran jefe que es quien tiene que dar el visto bueno.
Llegado el momento nos presentamos allí con toda la documentación, todo el proyecto desarrollado en papel, tres presentaciones previas de diseño, ejemplos de los servicios ofertados, en fin, que la impresora quedó hecha unos zorros cuando acabé de documentar la oferta.
Hago mi exposición con todo lujo de detalles, estudio de la competencia, Webs de otros concesionarios de la marca, remarcamos las opciones de establecer todos los servicios de manera escalonada, plazos de entrega, materiales a aportar, revisiones periódicas previa entrega, servicios de hosting completos hasta el más mínimo detalle, en fin que sólo me faltaba adjuntar a la oferta un apartamento en Marina d’Or.
Cuando termino de hablar, exhausto y más seco que el Besós, se me queda mirando el gran jefe y me suelta… “¿cuanto nos rebajas?”
Me sentí viajar por el espacio hasta uno de esos países en el que el regateo es deporte nacional, casi se me desencaja la mandíbula, no me lo podía creer, me estaba pidiendo una rebaja después de todo el trabajo que habíamos realizado “by the face”.
Como buenamente pude, le expliqué que el precio ya estaba ajustado hasta límites insospechados, y con una sonrisa en la cara me suelta “¡Pero si las Webs estas las hacéis como churros!”.
Por ahí si que no estaba dispuesto a pasar, y con la mejor de mis sonrisas le espeté:
- Pues venderme ese 4×4 de ahí al precio del utilitario que está al lado, porque vosotros también los hacéis como churros, todos tiene cuatro ruedas, asientos, volante, frenos, un motor…
Ahí se le acabó la sonrisa al gran jefe y la reunión, y por supuesto no nos han llamado para hacer el trabajo, aunque periódicamente paso por su Web para ver como está y la verdad es que está hecha un churro…
Buenas noches, y sed buenos…






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