Conectado… ¡SIEMPRE!
Después de las últimas noticias publicadas referentes a trabajo en red, ver Aquí, Aquí y Aquí me he parado a pensar… (¡¡¡ Pero que estoy diciendo, si yo no paro nunca !!!
)
¿Hasta dónde nos llevará la tecnología? ¿Sabremos decir no alguna vez a los últimos gadgets? ¿Podremos vivir una vacaciones tranquilas sin tecnología? ¿Un fin de semana? ¿Un día?
Veamos, Por la mañana me despierto con la alarma del móvil que dejo en la mesita de noche…
Conecto el portátil antes de salir de casa mientras me tomo el café por si hay alguna cosa urgente y revisar el servidor, no vaya a ser que por la noche se haya constipado y no le de servicio a la gente.
Voy en metro al trabajo, porque así puedo leer y escuchar música (mis dos grandes hobbies) en mi… ZEN (sí, que pasa, ¿Os imaginabais que iba a poner IPOD, ¿no?, pues para vuestra información, yo las manzanas me las como
)
En la oficina vuelvo a encender el portátil y así se queda hasta la hora de comer, abro el Outlook, el editor HTML, el navegador, le conecto el ZEN para escuchar música sin rascar disco ni DVD y el teléfono para sincronizar el correo y la agenda y ¡Hala, a currar!
Empiezan a entrar correos, llamadas al móvil, a la línea convencional, SMS, y encima de atender todo eso, tienes que ir avanzando el trabajo, eso si no toca reunión, que se alarga siempre una hora más porque nos dedicamos a interrumpirla cada dos por tres con las llamadas que entran y que “Tengo que atenderla, es muy importante…” ¡Mentira! Es tu madre o tu mujer preguntándote si vas a comer y si quieres esos macarrones tan buenos con esa salsa que tanto te gusta y un filete de segundo que está que se deshace…
Bueno, a todo esto ya es media mañana y decides tomarte un café y fumarte el cigarrito (si fumas, claro) en la terraza de la oficina (cosas de la ley, yo antes producía unos veinte minutos más al día fumando delante del ordenador
), como sales, te pillas el móvil no vaya a ser que en esos diez minutos te llamen y sea importante…
Total, que cuando vuelves pasas por delante del baño y entre el café y el cigarro… bien, no vamos a entrar en detalles, pero… la “Ley de Murphy” existe y está ahí, esperándote agazapada, y justo entonces… tirotirotiiiiiiiiiii tirotirotiiiiiiiiiiiiiii, ¡Jo…! ¡Ahora no! ¿Que hago? ¿Y si es IMPORTANTE? A ver… ¡Mier..! ¡Número restringido! Y vas y descuelgas…
En fin, el resto os lo dejo a vosotros…
Llega la hora de comer, recogemos todo, nos vamos a comer a casa y si hay suerte trabajaremos ahí toda la tarde y mientras ponen mesa tú dices – Ahora vengo que voy conectando el portátil por si tengo correo nuevo – Que a veces parece que los clientes no coman… o peor, se esperan a que tú vayas a comer para mandarte ese correo urgente con una tarea inaplazable… Cuando vuelves
a la mesa esos maravillosos macarrones se han convertido en un pegote que no hay quien los desenganche y el filete que se deshace… ya no hay quien lo deshaga.
Por la tarde, más curro, seguramente más tranquilo, pero de vez en cuando más llamadas, más correos, más… y a partir de las seis empiezan las llamadas de los colegas, amigos y familiares.
Cenas, lo que sea, que se ha hecho tarde y no se puede perder tiempo que nos van a dar las tantas, y corres al ordenador para escribir el post y revisar por enésima vez el correo del curro, el de Gmail, el de Terra, el de Hotmail… Que al final te das cuenta que tener tantas cuentas sólo sirve para que te llegue el mismo correo del “Viagra” o de las “chatis que chatean” a todas ellas…
Verificas el móvil que no se quede sin batería, que la alarma esté activada y el volumen a tope y… ¡A dormir!
Buenas noches…



